23 de noviembre de 2014

El misterioso humanoide de Atacama

Hace 11 años el descubrimiento de los restos momificados de una pequeña criatura con rasgos humanoides alborotó a los científicos y a toda la comunidad ufológica. Muchas posturas e hipótesis surgieron inmediatamente, desde un presunto ser alienígena, hasta un feto humano o de algún primate.

Este ser, al que bautizaron como "Ata", mide poco más de 15 centímetros y se halló momificado, estaba envuelto en un género blanco atado con una cinta violeta. Tenía dientes duros y afilados, una cabeza ovalada y bultosa, su cuerpo era escamoso, y además estaba cubierto de sarro y ennegrecido. Una gran diferencia que presentaba con el esqueleto humano es que tonía solamente nueve costillas en vez de doce.



El esqueleto fue hallado por el arqueólogo Óscar Muñoz, en agosto del 2003, mientras buscaba objetos de valor en una iglesia abandonada en la localidad de La Noria, un pueblo abandonado a 56 kilómetros de Iquique, Chile. El desierto de Atacama, donde fue descubierto el humanoide, es el más seco del mundo, y su abundante sal permite momificar naturalmente los cadáveres.

Muñoz compartió su descubrimiento con otro recolector de las pampas salitreras, Alejandro Dávalos, quien fotografió la extraña y diminuta criatura y envió dichas fotografías gratuitamente a los representantes de Aion, organización dedicada al estudio de la ufología.

A los pocos días Muñoz regresó a Iquique y decidió vender el esqueleto a uno de sus clientes a quien solía vender sus objetos encontrados, por la cantidad de 60 dólares. Sin embargo, según Mario Pizarro, representante de la Aion, el cuerpo podría venderse por aproximadamente 160 mil dólares.

Los restos fueron examinados en 2007 por el reconocido forense español Francisco Etxeberria. El antropólogo confirmó que el presunto alienígena era «fuera de toda duda, un feto humano momificado completamente normal», según recogía el informe médico pericial. La edad de gestación era de 15 semanas e incluso tenía una porción de cordón umbilical pegada al abdomen. Sin embargo, el documental estadounidense «Sirius» dice que tiene ADN humano, pero que no es un feto, sino un niño producto de una mutación, que nació y vivió durante varios años. 


El documental menciona un estudio liderado por el director de biología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, Garry Nolan. Al parecer, para llegar a esta conclusión, los expertos diseccionaron dos costillas de la criatura. «La secuencia que obtuvimos de la mitocondria nos señala con un gran porcentaje de acierto que la madre es una indígena chilena», ha indicado Nolan, según la agencia EP. Además, ha apuntado algo sorprendente: que se trata de una «interesante mutación» de un humano varón que sobrevivió a su nacimiento durante seis u ocho años y en ese tiempo «respiraba, comía y metabolizaba». Para Nolan, el interrogante es cuándo nació.

El informe contrasta seriamente con la autopsia de Etxeberria, que explicaba la momificación porque «los fetos no tienen flora bacteriana en el tubo digestivo, que es donde se inicia la putrefacción de los cadáveres, unido a la circunstancia de la pérdida de sangre como consecuencia de no haber mantenido ninguna precaución con el cordón umbilicial. De esta forma, la hipovolemia (disminución del volumen circulante de sangre) habría favorecido el proceso de conservación del cadáver», explica. 

Es extraño que existan contradicciones entre ambos estudios, y apesar de ello muchos siguen defendiendo la teoría extraterrestre, pues un 9% del material genético no correspondía al genoma tradicional humano (para comparar, los chimpancés comparten el 98% del ADN con nosotros). Por lo tanto el origen del extraterrestre de Atacama aún sigue siendo un misterio.


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