2 de noviembre de 2014

La guerra entre la Atlántida y Lemuria

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Por mucho tiempo se ha investigado a la Atlántida dejando a lado a Lemuria, pero este continente perdido sea o no real, nos dejó una historia, relato, leyenda muy impresionante, la guerra entre La Atlantida y Lemuria, el conflicto de estas dos potencias inicia por el cruce de sus ideologías, la riña entra a bombas termonucleares y como en toda guerra ¡NO EXISTE VENCEDOR!.

De muchos misterios que guarda el mar, los continentes perdidos son uno de ellos: La Atlántida, Lemuria, Rutas, Mu (isla mitológica o continente), muchos cometen el error de relacionar a Mu con Lemuria. 


Lemuria constituiría un gigantesco continente, anterior a África y a la Atlántida, que habría sido destruido por efecto de terremotos y fuegos subterráneos, y sumergido en el fondo del océano hace algunas decenas de miles de años, dejando sólo como recuerdo suyo varios picos de sus más altas montañas, que ahora son otras tantas islas.
Este extenso continente comprendería Sudáfrica, Madagascar, Sri Lanka (Ceilán), Sumatra, océano Índico, Australia, Nueva Zelanda, extendiéndose hasta gran parte del sur del océano Pacífico.Estas hipótesis carecen de sentido después de los estudios que condujeron al desarrollo de las teorías de la tectónica de placas y la deriva continental, y han sido completamente abandonadas por los científicos. Lo más cercano a esa mítico continente serían los restos asociados a Mauritia un micro-continente desgajado de la placa que incluía a la India y Madagascar, entonces ubicada al sur del Pacífico, cuando se separaron ambos subcontinentes dejaron un micro-continente más pequeño que Madagascar hace 1200 millones de años, propuesto por científicos de la Universidad de Oslo.

Hace cerca de 4.500.000 años A.C. El Arcángel Miguel, con su equipo de ángeles de la Llama Azul y muchos seres del Reino de la Luz, con la bendición del Padre-Madre-Dios, escoltaron hacia este planeta las primeras Almas que se tornarían en la simiente de la Raza Lemuriana. 
Las Almas nuevas encarnadas en este planeta vinieron originalmente de la Tierra de Mu, del Universo de Dahl. 

A esa altura, la Tierra expresaba por todos lados mucha perfección, mucha abundancia y mucha belleza, difíciles de imaginar hoy en día. 
Finalmente, otras razas de Sirius, Alfa Centauro, Pléyades y de otros planetas, vinieron a unirse a estas Almas Simientes para junto con ellas también evolucionar. 
Lemuria, como una Madre Patria, se tornó en la base de una Civilización Iluminada en este Planeta. 
En ese tiempo, en la Tierra, no existía ninguna expresión de quinta dimensión y ellos vivían principalmente en sus cuerpos vibracionales de luz de quinta dimensión, con una capacidad para disminuir sus vibraciones para experimentar, en otros cuerpos niveles vibracionales más densos, volviendo a sus cuerpos de luz cuando quiera. 
La Era Lemuriana se extendió aproximadamente de 4.500.000 ac. hasta cerca de 12.000 años atrás. 
El territorio perteneciente al gigantesco continente de Lemuria, incluía las tierras que actualmente se encuentran sobre el Océano Pacífico, conocidas como Hawai, Las islas de Páscua, Fidji y de Australia hasta Nueva Zelanda, el continente incluía también tierras del Océano Indico y Magadascar, la costa este de Lemuria se prolongaba hasta California de Columbia Británica en Canadá.




Hace 25.000 años atrás la Atlántida y la Lemuria eran dos civilizaciones más evolucionadas de aquel tiempo pero combatieron una contra la otra por causas de sus "ideologías".
Tenían ideas diferentes acerca de cuál sería la dirección indicada para la comunidad de las dos civilizaciones en este planeta. Los Lemurianos acreditaban que las otras civilizaciones menos evolucionadas deberían continuar con su evolución a su propio ritmo, de acuerdo a sus propios entendimientos y cambios elegidos.
Pero a su vez, los atlantes pensaban que las culturas menos evolucionadas deberían ser controladas por las dos civilizaciones más evolucionadas que ellos representaban.
Esta discordia causó una serie de guerras termonucleares entre la Atlántida y la Lemuria. Cuando las guerras terminaron se puede decir que no hubo vencedores. Como muchas otras civilizaciones, cayeron definitivamente a un nivel de cuarta dimensión y, más tarde, por completo a la tercera dimensión.
La Atlántida y la Lemuria se tornaron víctimas de sus propias agresiones y las tierras de cada continente se enfurecieron por aquellas guerras.



Las personas fueron informadas entonces a través de sus sacerdotes, que en menos de 15.000 años sus continentes serían destruidos.
Así con el objetivo de obtener permiso para construir una ciudad que formase parte de la red subterránea de Agharta, los Lemurianos tuvieron que ser aprobados por muchos organismos como la confederación galáctica de los planetas que ya habían aprendido su lección a partir de años de guerras y agresión.
Con el permiso concedido, los Lemurianos construyeron una ciudad denominada Telos con el propósito de albergar aproximadamente a 200.000 personas. Pero cuando el continente fue destruido, lo que aconteció un poco antes de lo previsto, muchas personas no conseguirían llegar a la ciudad de Telos a tiempo. Cuando el cataclismo ocurrió apenas 25.000 personas llegarían al interior de la montaña logrando salvarse.
Es sabio que la amada madre patria desapareció una noche. Cuenta el Maestro Himalaya, a través de Geraldine Innocenti (El alma gemela de El Morya), que la mayoría de los sacerdotes permanecían fiel a la luz de su sagrado llamado. Como capitanes de un navío próximo a hundirse, permanecieron en sus puestos decididos a esperar el fin, cantando y orando mientras las aguas llegaban y los ahogaba.

Poco antes de que Lemuria se sumergiera, algunos sacerdotes y sacerdotisas, sabedores de que retornaría su hogar; se ofrecieron también como voluntarios para otorgar su apoyo al proceso, irradiando su fuerza y coraje al continente mientras desaparecían juntos con él.
La verdad es que esa ayuda fue ofrecida para contrarrestar el miedo que acompaña siempre a toda actividad cataclísmica. Estos afectuosos benefactores, literalmente, las auras de las personas con un manto de paz, permitiendo así la creación de un vehículo que los liberaría del miedo, para que los cuerpos etéreos no fueran tan severamente marcados.



Muchos miembros de la clase sacerdotal realizaron pequeños grupos estratégicos en varias locaciones, y rezaron y cantaron a medida que aumentaba el nivel de las aguas. La melodía que cantaban era la misma que actualmente es conocida como: Auld Lang Syne.
A través del canto y el sacrificio de estos sacerdotes que eligieron estar juntos en grupos cantando hasta el final, mucho miedo fue mitigado, manteniéndose un cierto nivel de armonía y, de este modo, el daño y el trauma para las almas que perecerían fueron enormemente disminuidos.

La idea de brindar este aporte fue para evitar que el daño de todas las horribles experiencias no dejara una cicatriz y un trauma profundo en el cuerpo etéreo y en la memoria celular de las personas ya que les llevaría varias vidas sanarlos.
Los sacerdotes y los músicos que los acompañaban cantaron y rezaron ante la llegada de las ondas de agua que alcanzaban un nivel hasta sus bocas, pero permanecieron así hasta el momento en que desaparecieron. Durante la noche, cuando ya las masas dormían cobijadas por un cielo estrellado, todo terminó. La amada Madre Patria fue inmersa bajo el océano pacífico. Ninguno de los sacerdotes abandonó su puesto ni mostró evidencia alguna de miedo. ¡Lemuria desapareció con dignidad!.
Antes del total hundimiento de Lemuria, fue profetizado que, un día, en un futuro algo distante, muchos de nosotros se reunirían en grupos y cantaríamos esta canción de nuevo, sabiendo, con toda certeza, que la "Victoria de la Tierra" estaba garantizada.

Y casi con lágrimas en los ojos Adama nos da a saber que muchos en esta sala esa noche estábamos entre aquellas valientes almas que sacrificaron su vida. Festejemos ahora nuestro reencuentro, y continuemos la gran misión Lemuria de asistencia a la humanidad de todo el planeta, gracias a la senda de su gloriosa ascensión.
Un nuevo día, un nuevo mundo, está por nacer: Aprendamos cómo las lecciones de amor de la Nueva Lemuria, el paraíso reencontrado, están a punto de manifestarse de nuevo.

Después de efectuar la limpieza creamos una nueva Lemuria en quinta dimensión, un paraíso de maravillas y magia. Todo cuanto soñaron está aquí y mucho más. Cuando llegue el momento, en conjunto con ustedes, extenderemos a Lemuria a la dimensión de superficie de este planeta. Enseñaremos todo cuanto sabemos y todo lo que hemos aprendido en estos últimos 12.000 años a las personas de la superficie.
Fuente: Julio Cesar (youtube)

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